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UNA PIZZA, UNA MESA Y MOMENTOS INVALUABLES PARA COMPARTIR

Ferragosto, la celebración que inspira a reconectar con la familia, los amigos y la tradición italiana alrededor de una verdadera pizza napolitana.

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    Agosto es un mes especial para la cultura italiana. Con Ferragosto, familias y amigos se reúnen para descansar, compartir y disfrutar de la gastronomía. Esta tradición también puede inspirarnos en Ecuador a llevar un poco de Italia a casa y preparar uno de sus platos más emblemáticos: la pizza napolitana.

    Para Guillermo Durand Ceiza – Pizzaiolo certificado por la Associazione Verace Pizza Napolitana de Napoli y la Escuela italiana Pizzaioli de Parma y CEO fundador de Duratto – una buena pizza no depende únicamente de una receta; y comparte recomendaciones para lograr mejores resultados desde casa:

    “La verdadera pizza napolitana necesita tomate, harina, queso y buen horno que alcance temperatura de hasta 500 grados centigrados. La diferencia está en saber escoger cada elemento, respetar los tiempos y controlar la temperatura para conseguir un resultado mucho más profesional, incluso desde casa”, explica Guillermo Durand.

    Claves para una mejor pizza en casa

    ● La harina sí hace la diferencia. Para este tipo de preparación se recomienda una harina fina, de buena fuerza y capacidad de absorción, que permita trabajar una masa elástica, ligera y resistente a procesos adecuados de fermentación y maduración. Un fallo frecuente es utilizar cualquier harina sin considerar su nivel de proteína o comportamiento, lo que puede afectar la estructura final de la masa.
    ● El tomate debe aportar equilibrio. Lo ideal es elegir un tomate de sabor natural, buena textura y balance entre dulzura y acidez. Conviene evitar salsas demasiado líquidas, muy procesadas o con exceso de agua, porque pueden humedecer la masa y alterar la cocción.
    ● La hidratación debe ser controlada. La relación entre harina y agua influye directamente en la elasticidad, textura y facilidad de manejo. Una hidratación mayor puede aportar ligereza, pero también exige más técnica. Agregar agua sin tomar en cuenta la capacidad de absorción de la harina puede volver la masa difícil de trabajar y afectar su consistencia.
    ● El tiempo también es un ingrediente. Respetar los periodos de reposo, fermentación y maduración ayuda a desarrollar estructura, textura y sabor. Forzar el proceso o reducir demasiado los tiempos puede limitar el desarrollo de la masa, por lo que la paciencia es una parte esencial de una buena pizza.
    ● Temperatura perfecta, pizza exacta. El horno debe ser capaz de alcanzar y mantener temperaturas altas y estables. Los materiales refractarios favorecen la conservación y distribución uniforme del calor, permitiendo una cocción más rápida y equilibrada. Una temperatura baja o inestable suele traducirse en masas poco desarrolladas, cocciones desiguales o pizzas que permanecen demasiado tiempo dentro del horno.
    ● El equipamiento tampoco significa llenar la cocina de herramientas. Se trata de contar con utensilios funcionales, una superficie adecuada de trabajo y un horno que responda al tipo de pizza que se quiere preparar. Elegir equipos sin considerar el espacio, la frecuencia de uso o el resultado que se busca puede complicar innecesariamente el proceso.

    Desde Duratto, Guillermo Durand trabaja en la importación de equipos italianos para pizerria y asesoría de pizzeros, emprendedores y restaurantes que buscan comprender mejor los procesos detrás de la pizza y tomar decisiones más acertadas en su cocina.

    Este Ferragosto, la invitación es a reunir a la familia o a los amigos y descubrir que, con ingredientes adecuados, conocimiento técnico y buen equipamiento, es posible acercarse desde casa a una verdadera pizza napolitana con resultados profesionales.

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