• En el mes del Hábitat, es importante recordar que una comunidad más segura no se construye únicamente con infraestructura ni exclusivamente con protocolos. Requiere que ambos elementos se complementen: edificaciones que incorporen criterios de seguridad frente a los riesgos existentes y personas capaces de actuar de manera organizada cuando ocurre una emergencia.
Quito, octubre de 2026.- La seguridad de quienes viven en condominios y conjuntos habitacionales comienza antes de una emergencia: depende de cómo se diseña y construye la edificación y de cómo se preparan sus residentes. Frente a un sismo, la estructura debe responder para proteger la vida; cuando termina el movimiento y es seguro salir, una comunidad organizada necesita saber cómo hacerlo.
La Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) advierte que gran parte de las muertes y lesiones en terremotos se relaciona con el colapso de viviendas y otras infraestructuras. En ese contexto, una construcción sismorresistente contribuye a mantener la estabilidad estructural y reducir el riesgo de desprendimiento o colapso de elementos, ya que está concebida para responder de manera controlada ante las fuerzas generadas por un sismo, lo cual puede ayudar a mantener disponibles rutas de evacuación.
“El hecho de reducir el riesgo de un colapso súbito protege a los ocupantes y puede favorecer las condiciones para su evacuación después de un sismo” explica Esteban Meneses, gerente general de Panecons S.A.
¿Qué hace diferente a una construcción sismorresistente?
La respuesta de una edificación ante un terremoto depende de varios factores. El peso influye en las fuerzas generadas por el movimiento, mientras que los elementos estructurales deben transmitirlas hacia la cimentación y controlar desplazamientos que podrían causar daños o bloquear vías de evacuación. Por ello, cada proyecto requiere un diseño estructural conforme a la normativa y una correcta ejecución.
Un sistema de paneles prefabricados sismorresistentes es HORMI2, empleado por Panecons S.A., subsidiaria de Mutualista Pichincha. HORMI2 permite ilustrar estos criterios de seguridad: utiliza paneles aligerados y muros estructurales distribuidos en la edificación. Su menor masa y la configuración de sus muros son características consideradas frente a acciones sísmicas, aunque su desempeño depende del diseño específico y de la calidad de la construcción.
Una edificación segura necesita habitantes preparados
En un condominio, muchas personas comparten escaleras, accesos y espacios comunes. Durante un sismo, la prioridad es protegerse; intentar evacuar mientras la edificación se sacude puede aumentar la exposición a caídas y desprendimientos.
Fundación Bien-Estar, a través de su programa Buenos Vecinos, plantea que esa preparación forme parte de la vida cotidiana de la comunidad. “En un condominio la seguridad real depende de que cada residente sepa exactamente qué hacer, a quién acudir y cómo evacuar de forma coordinada”, señala Diego Gortaire, vocero de Buenos Vecinos de Fundación Bien-Estar.
Ante esta realidad, Fundación Bien-Estar recuerda que la seguridad residencial es una tarea compartida que requiere tres pilares fundamentales:
A través de programas especializados, Fundación Bien-Estar acompaña a condominios del país en el fortalecimiento de su gestión integral, promoviendo la convivencia, la prevención de riesgos y la implementación de protocolos de seguridad comunitaria.
Acerca de Fundación Bien-Estar
Es el brazo ejecutor de la política de responsabilidad social de Mutualista Pichincha. Desarrolla asesoría y capacitación orientadas al bienestar de las familias y a la construcción de comunidades sostenibles, incluida la organización condominal.
Acerca de Panecons
Empresa subsidiaria de Mutualista Pichincha, que se especializa en la fabricación y comercialización de soluciones constructivas sismoresistentes, y cuenta con más de 20 años de experiencia.
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